¿Por qué salen y cómo sacar las ojeras?

¿Por qué salen y como eliminar las ojeras?

A veces, mirarnos al espejo nos devuelve una imagen que no sentimos como propia. Las ojeras, esas sombras bajo los ojos que parecen contar historias de cansancio, de preocupaciones o simplemente del paso del tiempo, pueden afectar mucho más que nuestra apariencia: impactan en cómo nos sentimos con nosotras mismas. Pero no estás sola. Comprender por qué aparecen y qué podemos hacer —desde hábitos diarios hasta tratamientos médicos— es el primer paso para volver a sentirte radiante, liviana y segura. Porque cuidar tu rostro también es una forma de quererte.

¿Qué son las ojeras y por qué aparecen?

Las ojeras son esas marcas oscuras que aparecen justo debajo de los ojos y que muchas veces sentimos que nos hacen ver más cansadas o apagadas de lo que realmente estamos. Y aunque suelen asociarse con la falta de sueño, la verdad es que pueden tener muchas causas diferentes, y no siempre tienen que ver con descansar mal.

La piel del contorno de ojos es muy finita y delicada, casi transparente. Por eso, cualquier cambio en la circulación, en la pigmentación o en la estructura del rostro se nota enseguida. A veces tienen un color más violáceo, otras tiran a marrón, o incluso generan una especie de hundimiento o sombra que acentúa la mirada triste o envejecida.

Lo importante es saber que las ojeras no son todas iguales, y que entender qué tipo tenés es clave para saber cómo tratarlas. No se trata solo de “taparlas” o de resignarse. Hoy hay muchísimas opciones —desde cuidados diarios hasta tratamientos médicos— para mejorar la zona, iluminar la mirada y, sobre todo, sentirte bien con tu reflejo.

Tipos de ojeras según su causa

No todas las ojeras son iguales, y por eso no existe un único tratamiento que funcione para todas. Lo primero que tenemos que hacer es identificar qué tipo de ojera tenés. Eso nos va a permitir entender por qué aparece y cómo se puede mejorar. Acá te cuento los tipos más comunes:

Ojeras pigmentadas

Estas ojeras tienen un color marrón o amarronado, como si fuera una manchita debajo del ojo. Son más comunes en personas con pieles más oscuras o con tendencia a la hiperpigmentación. Muchas veces tienen un componente hereditario, pero también pueden aparecer por el sol, la fricción constante (como rascarse por alergias) o incluso por cambios hormonales.

Lo clave en estos casos es no exponerse al sol sin protección y trabajar con tratamientos despigmentantes que ayuden a aclarar la zona sin irritarla.

Ojeras vasculares

Este tipo de ojera tiene un tono azulado, violáceo o verdoso, y suele aparecer porque los vasos sanguíneos debajo de la piel se vuelven más visibles. Como la piel en esa zona es tan finita, cualquier cambio en la circulación o congestión se nota enseguida.

Son muy comunes en personas de piel clara, y se acentúan mucho cuando estamos cansadas, estresadas o dormimos mal. En estos casos, mejorar la circulación y reforzar el descanso hace una gran diferencia.

Ojeras estructurales

Acá lo que genera la ojera no es el color, sino la forma del rostro. Con el paso del tiempo, se va perdiendo volumen en la zona de los pómulos y el contorno del ojo, lo que genera una especie de hundimiento o “surco”. Eso hace que se proyecte una sombra oscura y que la mirada se vea más cansada o triste, incluso si descansamos bien.

Este tipo de ojera suele aparecer con la edad y se puede tratar con rellenos específicos que devuelven ese volumen perdido, siempre de manera natural y sin cambiar tu expresión.

Factores principales que provocan la aparición de ojeras

Las ojeras no aparecen porque sí. Hay un montón de factores —algunos internos, otros del estilo de vida— que influyen directamente. Muchas veces son una mezcla de varios, y por eso es tan importante hacer un abordaje integral: mirar el cuerpo como un todo, no solo la piel. Acá te cuento los más comunes:

Genética: ¿nacés con predisposición a las ojeras?

Sí, hay personas que nacen con una tendencia genética a tener ojeras. Es algo que muchas veces se hereda y se nota desde chicas. Puede tener que ver con la pigmentación de la piel, con cómo está distribuida la grasa facial o con una estructura ósea que genera sombra en la zona.

Esto no quiere decir que no se pueda hacer nada. Al contrario. Con el tratamiento adecuado, muchas veces se logra una mejora muy visible. Pero es clave entender que en estos casos no se trata de una “falla” del cuerpo, sino de una característica propia que merece cuidado y atención.

Envejecimiento y cambios hormonales en mujeres mayores de 40

Con el paso de los años, el cuerpo va cambiando, y la piel también. Las hormonas cumplen un rol fundamental, sobre todo a partir de los 40, cuando empiezan a bajar los niveles de estrógeno y otras sustancias que mantenían la piel firme y luminosa.

Menopausia y pérdida de colágeno

Durante la menopausia, el cuerpo deja de producir colágeno con la misma intensidad. Y eso se nota: la piel pierde grosor y firmeza, y eso hace que las venitas de la zona del ojo se noten más. También puede acentuarse la flacidez, lo que genera sombras que parecen ojeras más marcadas.

Disminución de la elasticidad de la piel

La piel ya no “rebota” como antes. Se vuelve más fina, más seca y menos elástica. Esto favorece el hundimiento en la zona del lagrimal, marcando aún más las ojeras estructurales. Es natural que esto pase, pero con cuidados específicos (tanto en casa como en gabinete), se puede frenar ese proceso y mejorar mucho el aspecto general.

Falta de sueño y fatiga crónica

No hace falta que te diga que cuando no dormimos bien, se nos nota en la cara. Y más precisamente, en los ojos. Las ojeras que aparecen por falta de descanso son muy comunes y pueden ser tanto vasculares (cuando se ven azuladas o violáceas), como estructurales (cuando hay hinchazón o hundimiento).

¿Dormir mal produce ojeras?

Sí, totalmente. Cuando dormimos poco o mal, la circulación de la zona ocular se ve afectada. La sangre no fluye bien, se estanca, y eso genera esa coloración oscura tan característica. Además, se retiene líquido, lo que puede causar bolsas que empeoran el aspecto general.

Pero no es solo un tema estético. El mal descanso afecta el equilibrio hormonal, la regeneración celular y hasta el estado emocional. Todo eso se refleja en la piel, especialmente en el contorno de ojos, que es súper sensible.

Consejos para mejorar el descanso

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y aunque la vida esté llena de cosas que a veces no nos dejan descansar como quisiéramos, hay pequeños hábitos que pueden hacer una gran diferencia:

  • Evitá pantallas al menos una hora antes de irte a dormir.

  • Cená liviano y tratá de no acostarte con la panza llena.

  • Mantené una rutina fija: acostate y levantate todos los días a la misma hora.

  • Usá alguna infusión relajante, como manzanilla o tilo.

  • Creá un espacio tranquilo para dormir: sin luces fuertes ni ruidos molestos.

El cuerpo agradece cuando lo escuchamos. Y la piel, también.

Estrés y tensión emocional

El cuerpo y las emociones están profundamente conectados, y la piel es uno de los primeros lugares donde se refleja lo que nos pasa por dentro. El estrés, la ansiedad, la carga mental… todo eso deja huella, y muchas veces, esa huella se ve debajo de los ojos.

Cómo el estrés afecta la circulación en la zona ocular

Cuando estamos bajo presión, el cuerpo entra en “modo alerta”. Se tensan los músculos, cambia la forma en que respiramos y hasta se altera la circulación sanguínea. En la zona de los ojos, donde la piel es súper finita, eso se nota enseguida.

El estrés hace que la sangre no circule bien, se acumule y se vuelva más visible. También afecta la oxigenación celular, lo que puede apagar el tono de la piel y profundizar las ojeras. Además, muchas veces cuando estamos estresadas dormimos mal, comemos peor y nos deshidratamos, lo cual agrava todo aún más.

Por eso, más allá de cremas o tratamientos, es importante hacer pausas, respirar profundo y encontrar espacios de calma. A veces lo más sanador no viene de afuera, sino de lo que nos permitimos sentir y soltar.

Un ratito de meditación, una caminata al sol, escribir lo que te pasa, charlar con alguien que te escuche… Todo eso también es parte del cuidado. Porque cuando te tratás con amor, tu cuerpo y tu piel lo devuelven.

Alimentación deficiente y deshidratación

Lo que comemos (y lo que no) tiene un impacto enorme en la salud de la piel. Y las ojeras no son la excepción. Muchas veces vienen acompañadas de una alimentación pobre en nutrientes, o de una falta de agua que el cuerpo siente y muestra.

Vitaminas clave para prevenir ojeras

La piel necesita nutrientes específicos para mantenerse firme, luminosa y bien oxigenada. Cuando hay déficit de ciertas vitaminas, el contorno de ojos lo refleja enseguida. Algunas claves:

  • Vitamina K: ayuda a mejorar la circulación y reduce la apariencia de los vasos sanguíneos.

  • Vitamina C: estimula la producción de colágeno y aclara el tono de la piel.

  • Hierro: su falta puede provocar anemia, una causa muy común de ojeras marcadas.

  • Vitamina E y antioxidantes: protegen contra el daño celular y dan más vitalidad a la piel.

Incluir frutas, verduras frescas, legumbres, semillas y frutos secos no solo mejora la piel, también eleva el bienestar general.

¿Cuánta agua deberías tomar?

La deshidratación es uno de los enemigos silenciosos de la piel. Cuando no tomamos suficiente agua, la piel se ve opaca, fina y más vulnerable a marcarse. En la zona del contorno de ojos, eso se traduce en más arrugas, más hundimiento y más ojeras.

Una buena referencia es tomar entre 1,5 y 2 litros de agua por día, aunque puede variar según tu cuerpo, actividad física y clima. Lo importante es que sea algo constante, no solo tomar agua “cuando tenés sed”.

Tip simple: si tu piel se siente tirante, si tenés labios secos o si notás que las ojeras están más marcadas de lo habitual, probablemente estés necesitando más hidratación.

Exposición solar y daño acumulado en la piel

El sol, aunque es fuente de vida y bienestar, también deja marcas con el tiempo, sobre todo cuando no nos protegemos bien. Y una de las zonas más sensibles al daño solar es justamente el contorno de ojos.

A lo largo de los años, la exposición sin protección genera lo que llamamos fotoenvejecimiento: manchas, pérdida de elasticidad, arruguitas finas… y sí, también ojeras más oscuras y persistentes.

En el caso de las ojeras pigmentadas, el sol puede intensificar ese color amarronado, haciendo que se noten más. Además, al dañar el colágeno y el tejido de sostén, se favorece el hundimiento y la aparición de sombras que las acentúan.

Por eso es fundamental que uses protector solar todos los días, aunque esté nublado o no salgas mucho. Y no cualquier protector: buscá uno apto para el contorno de ojos, que sea suave y no irrite. También podés usar anteojos de sol grandes, de esos que te cubren bien la zona, y sombreros si vas a estar al aire libre.

Cuidarse del sol no es solo para el verano ni para la playa. Es un acto diario de amor propio que tu piel va a agradecer en el tiempo.

Consumo de alcohol, tabaco y cafeína

Hay hábitos que, aunque estén súper instalados en la rutina diaria, tienen un impacto directo en la salud de la piel… y en la aparición de ojeras. No hace falta ser extremista, pero sí está bueno saber cómo afectan para poder elegir con más conciencia.

  • Alcohol: deshidrata el cuerpo y, por ende, la piel. Además, afecta la circulación y la calidad del sueño, dos factores que empeoran las ojeras. Si al otro día de haber tomado te notás más hinchada o con los ojos más marcados, no es casualidad.

  • Tabaco: es uno de los enemigos más grandes de la piel. Reduce el flujo sanguíneo, disminuye la oxigenación y acelera el envejecimiento cutáneo. En la zona del contorno de ojos eso se nota enseguida: más arrugas, más flacidez y ojeras más profundas.

  • Cafeína: en dosis moderadas no es mala, incluso puede tener beneficios. Pero si te pasás con el café o con bebidas energizantes, puede alterar tu descanso y generar retención de líquidos. Y eso se traduce en más bolsas y ojeras marcadas.

No se trata de dejar todo de un día para el otro, pero sí de observarte, escuchar cómo responde tu cuerpo, y quizás ir haciendo pequeños cambios que te hagan sentir mejor y más liviana. La piel muchas veces refleja lo que elegimos cada día.

Enfermedades y condiciones médicas asociadas

A veces las ojeras no tienen que ver solamente con el cansancio o la edad, sino que pueden estar relacionadas con algunas condiciones médicas que vale la pena tener en cuenta. En estos casos, lo más importante es no quedarse solo con lo estético, sino también escuchar al cuerpo y consultar con un profesional.

Anemia

La anemia, sobre todo la que se da por falta de hierro, es una causa muy común de ojeras. Cuando hay poca cantidad de glóbulos rojos o baja oxigenación en la sangre, la piel del contorno de ojos se ve más pálida y delgada, lo que hace que se noten más los vasos sanguíneos debajo.

Si te sentís cansada todo el tiempo, te falta energía y además notás las ojeras más marcadas, hacete un chequeo. Un buen tratamiento nutricional o con suplementos puede cambiar muchísimo cómo te ves y cómo te sentís.

Rinitis alérgica

Las personas que sufren alergias crónicas suelen tener ojeras más oscuras, sobre todo en épocas donde los síntomas están más fuertes. Esto pasa porque la congestión nasal afecta la circulación venosa de la zona ocular, haciendo que la sangre se acumule y se marque más.

Además, si te rascás mucho los ojos o tenés esa sensación constante de picazón, eso también puede irritar y pigmentar la piel. En estos casos, tratar la alergia de base es tan importante como cualquier crema o tratamiento estético.

Problemas de tiroides

La tiroides regula muchísimos procesos en el cuerpo, incluida la calidad de la piel. Cuando hay un desequilibrio (hipotiroidismo o hipertiroidismo), es común ver cambios en el tono, la textura y la hidratación de la piel, y también ojeras más pronunciadas o bolsas en los ojos.

Si notás que además de las ojeras tenés caída de cabello, fatiga, piel seca o cambios bruscos de peso, consultá con un endocrinólogo. Muchas veces, regulando la tiroides, el rostro recupera luz y vitalidad.

¿Cómo eliminar las ojeras rápido y fácilmente?

Sabemos que no hay soluciones mágicas, pero sí existen formas concretas de mejorar visiblemente las ojeras en poco tiempo, especialmente cuando sumamos buenos hábitos, productos adecuados y un poco de constancia. Acá te comparto algunas estrategias simples que podés empezar a aplicar hoy mismo:

Hábitos diarios para reducirlas visiblemente

Los pequeños gestos de todos los días tienen un impacto enorme. Incorporarlos a tu rutina puede hacer que te veas (y te sientas) mucho mejor.

Hidratación constante

El contorno de ojos necesita estar bien hidratado. Cuando la piel está seca o desnutrida, las ojeras se notan mucho más. Usá todos los días una crema específica para ojos, que tenga activos nutritivos, y aplicala con suavidad, sin frotar.

Y no te olvides de la hidratación interna: tomá agua durante el día, especialmente si estás muy activa, en verano o si consumís mucho café.

Rutina facial específica para el contorno de ojos

No hace falta una rutina complicada, pero sí tener constancia. A la mañana y a la noche:

  1. Limpiá suavemente la zona con un producto apto para piel sensible.

  2. Aplicá tu crema o sérum para contorno de ojos con golpecitos suaves, usando el dedo anular (es el que menos presión hace).

  3. Si podés, guardá el producto en la heladera, así además de hidratar, descongestiona.

  4. Protegé la zona con protector solar todos los días.

Estos cuidados no solo mejoran la apariencia de las ojeras, también previenen arrugas y flacidez en una de las zonas más delicadas del rostro.

Remedios caseros que realmente funcionan

A veces no hace falta salir corriendo a comprar mil productos para ver una mejora. Hay cosas simples, que seguramente tenés en tu casa, que pueden ayudarte a desinflamar, aclarar y relajar la zona de las ojeras. Eso sí: la clave está en ser constante y en aplicar todo con mucha suavidad.

Compresas frías

El frío es un aliado poderoso para reducir la inflamación y mejorar la circulación. Podés usar:

  • Cucharitas frías (dejalas en el freezer un rato y apoyalas suavemente en los ojos).

  • Gasas humedecidas con agua bien fría.

  • Un rodillo facial de cuarzo o jade que hayas guardado en la heladera.

Aplicalo unos 5 a 10 minutos cada mañana, y vas a notar la diferencia.

Bolsas de té verde o manzanilla

El té verde tiene antioxidantes y cafeína, que ayudan a desinflamar y a mejorar el color de la piel. La manzanilla, por su parte, es calmante y antiinflamatoria. Prepará dos saquitos, dejalos enfriar y colocalos en los ojos durante 10 a 15 minutos. Es un mimo que relaja cuerpo y alma.

Masajes con aceites naturales

Un masaje suave con aceites como el de almendras, rosa mosqueta o jojoba nutre la piel y activa la circulación. Usá una gotita en cada ojo, y hacé movimientos circulares suaves, desde el lagrimal hacia la sien. Siempre con cariño, sin apretar.

Además de mejorar el aspecto de las ojeras, estos rituales ayudan a bajar un cambio, a conectar con vos y a dedicarte ese tiempito que muchas veces postergamos.

Ingredientes que debés buscar en tus productos para ojeras

No todas las cremas para ojos son iguales. Muchas prometen milagros, pero si no tienen los ingredientes adecuados, terminan siendo solo una crema más. Si querés que el producto realmente te ayude a reducir las ojeras, fijate que tenga alguno (o varios) de estos activos:

Vitamina K

Es una gran aliada para las ojeras vasculares, esas que se ven violáceas o azuladas. Mejora la circulación sanguínea y ayuda a que los vasitos de la zona se noten menos. Además, colabora en la regeneración celular y suaviza el tono de la piel.

Retinol

El famoso retinol (derivado de la vitamina A) es ideal para estimular la producción de colágeno, engrosar la piel del contorno y mejorar tanto las arrugas como el color. Eso sí: usalo con cuidado, porque puede irritar si no está formulado específicamente para esa zona tan delicada. Siempre de noche y con indicación profesional, sobre todo si nunca lo usaste.

Cafeína

Sí, la misma que te levanta a la mañana. En cosmética, la cafeína ayuda a reducir la hinchazón y activar la microcirculación, lo que mejora mucho la apariencia de las bolsas y las ojeras oscuras. Es uno de los ingredientes más usados y con buenos resultados si sos constante.

Ácido hialurónico

Este ingrediente es fundamental para hidratar en profundidad y rellenar visualmente el surco de la ojera. No cambia la pigmentación, pero al aportar volumen, mejora la apariencia general y da un efecto más descansado. Además, es súper noble y va bien con casi todos los tipos de piel.

Cuando elegís una crema, no te guíes solo por el marketing o el envase. Leé los ingredientes y pensá qué necesitás vos y tu piel. Y si no estás segura, consultá con una profesional que te acompañe en el proceso y te recomiende lo que realmente te va a hacer bien.

Tratamientos profesionales y médicos para las ojeras

Cuando los cuidados en casa no alcanzan o cuando querés ver resultados más rápidos y profundos, los tratamientos médicos pueden ser una gran opción. Lo importante es que no son soluciones mágicas ni impersonales: bien indicados y acompañados, pueden ayudarte a sentirte más vos misma, con una mirada más fresca y luminosa.

Procedimientos estéticos más efectivos

Cada tipo de ojera requiere un enfoque diferente. Por eso, el primer paso siempre es una buena evaluación médica, para entender qué tratamiento va con vos y qué resultados podés esperar.

Láser para pigmentación

El láser, especialmente los que están pensados para tratar manchas, puede ayudar mucho en las ojeras pigmentadas. Actúa aclarando el exceso de melanina, y también estimula la piel para que se vea más pareja y luminosa. Es un procedimiento que no duele, se hace en sesiones cortas, y suele ir acompañado de cuidados posteriores como cremas despigmentantes y protector solar.

Rellenos con ácido hialurónico

Cuando las ojeras se deben a un hundimiento o pérdida de volumen, los rellenos con ácido hialurónico son una de las mejores herramientas. Rellenan el surco lagrimal, suavizan la sombra y mejoran el aspecto general del contorno. Lo bueno es que el resultado se ve enseguida y se puede ajustar para que quede natural, sin cambiar tus rasgos ni tu expresión.

Peeling químico

El peeling suave en la zona del contorno puede ayudar a mejorar la textura y el color de la piel. Se utilizan ácidos específicos, en concentraciones muy controladas, para renovar la piel de forma progresiva y estimular la producción de colágeno. Es ideal para casos leves de pigmentación o para combinar con otros tratamientos.

¿Es posible eliminar las ojeras para siempre?

Es una pregunta muy común, y la verdad es que depende del tipo de ojera, de tu piel y de tus hábitos. En algunos casos se pueden eliminar casi por completo, y en otros se logra una mejora muy significativa, aunque no definitiva.

Qué esperar de los tratamientos

Los tratamientos médicos no son Photoshop, pero sí pueden ayudarte a verte más descansada, más fresca y más alineada con lo que sentís por dentro. Los resultados son reales, pero necesitan acompañamiento, controles y, en muchos casos, sesiones de mantenimiento.

Resultados temporales vs. duraderos

  • Algunos procedimientos como el relleno duran entre 8 meses y un año.

  • Otros, como el láser o los peelings, se hacen en sesiones y luego se espacian.

  • Y todos se potencian si llevás una rutina de cuidados en casa.

Lo importante es que no se trata de borrar lo que sos, sino de acompañarte a verte y sentirte mejor, desde un lugar amoroso y realista.

Cómo prevenir la aparición de ojeras con un estilo de vida saludable

Más allá de los tratamientos y las cremas, lo que hacemos todos los días —lo que comemos, cómo dormimos, cómo nos sentimos— tiene un impacto directo en nuestra piel. Las ojeras muchas veces no aparecen de un día para el otro, sino que son el resultado de un ritmo sostenido, de hábitos que tal vez se nos fueron de las manos sin darnos cuenta.

La buena noticia es que se puede prevenir mucho con pequeñas decisiones que te acerquen a una vida más equilibrada, más presente y más conectada con vos misma.

Técnicas de relajación para reducir el estrés

No se trata de hacer dietas imposibles, sino de nutrir el cuerpo con alimentos reales y variados. Incorporá frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables y mucha agua. Todo eso no solo ayuda a que la piel esté más luminosa, sino que mejora tu energía, tu digestión y tu estado de ánimo.

Acordate: lo que le das al cuerpo, se nota en la mirada.

Cambios sostenibles en la alimentación

Vivimos corriendo, resolviendo, cargando con listas mentales eternas… y eso se refleja en los ojos. Bajar un cambio es esencial. Podés empezar con cosas simples:

  • Respiraciones profundas cuando te levantás o antes de dormir.

  • Un rato de meditación guiada (hay apps gratis muy buenas).

  • Yoga suave, estiramientos, o simplemente caminar al aire libre.

  • Tiempo de calidad para vos, sin culpas.

Cuidar tu mundo interno es parte del tratamiento. Y se nota.

Protección solar diaria y cuidados antiedad

El protector solar no es opcional. Usalo todos los días, incluso si está nublado. La zona del contorno de ojos es muy sensible al daño solar y, si la cuidás, estás previniendo manchas, flacidez y ojeras futuras.

Además, podés sumar una buena crema con antioxidantes, vitaminas o ácido hialurónico para reforzar la hidratación y sostener la elasticidad de la piel con el tiempo.


Porque no se trata solo de “sacar las ojeras”, sino de volver a mirarte con cariño y reconocerte ahí, en tu reflejo, con todo lo que sos y con todo lo que te merecés sentir: bienestar, liviandad, calma y confianza.

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